Alguno de los poemas que dedico a Rina, poeta ella y "cuentera" com se autodenominaba.
Escribo sobre papel
como tu escribes.
Dejo mi cuaderno emborronado y te sigo, maestra.
Se me hiela el corazón.
Sí, se me hiela.
Se me quedan frías tus últimas palabras.
Cuando despiertes,
tus palabras serán
las primeras que me digas
sin estremecerme.
Paso mi mano por tu cuerpo frío
en la sala del hospital.
Rozo con mis dedos tu cara,
y también se para la sangre de mis dedos.
Observo en silencio la máquina que mueve tus alas.
Late tu corazón.
Duermes lejos
¿Dónde está tu alma?
Ven, le digo
Las palabras no quieren estar sin boca.
Vuelve.
Y no quiero interferir en tus deseos
Si te vas o te me quedas.
Pero no te vayas.
Escucha.
Ponle boca a tus palabras
que se me quedan frías.
Es temprano.
Abre los ojos.
No es la hora.
No todavía.
Late solo tu reloj, tú ponle el alma.
Se cayeron también las hojas de tu árbol casa.
Voy a recogerlas del suelo una a una.
Pegarlas en tus ramas
para que no se marchen con el viento.
Isabel Montero
Madrid 24 de Enero de 2011
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